Estar hambriento
Da vergüenza decir que uno está hambriento, cuando apenas hace unas pocas horas que se comió por última vez, y sabiendo que podrás comer en un pequeño espacio de tiempo.
A veces, no nos damos cuenta de lo que significa estar en el primer mundo, nos quejamos de cosas en que definitiva carecen de importancia vital, la muerte no nos acecha en cada rincón, esta nos puede sorprender en algún momento pero eso está dentro de lo que llamamos improbable. Mientras que en el tercer mundo lo que es improbable es permanecer con vida o sin mella en la salud.
Me quedan unos escasos treinta minutos para salir del trabajo, y mi mente sólo está ocupada en el pusilánime pensamiento de la ingesta de algún tipo de alimento, y eso que si me pongo a pensar veo que tengo problemas bastante más acuciantes, en los que debería entretenerme, pero no, solamente puedo pensar en empanadillas, tostadas, o incluso en un pedacito de pan que haría las delicias de mi maltrecho estómago.
Siempre se ha dicho que los artistas de renombre, hicieron sus mejores obras, en los momentos de mayor carencia económica y consiguientemente gastronómica. Imagino que estarían en un nivel mucho más alto de hambruna, supongo que el hambre mantenida en el tiempo, ha de nublar la mente hasta someterla a un grado en el que las ideas fluyan libres por no tener que convivir con las necesidades mundanas del cuerpo.
Ese no es mi caso, yo estoy en este momento en un nivel en el que el estómago es órgano más importante de mi cuerpo, incluyendo a mi mente. He de saciar a ese monstruo antes de que él se apodere completamente de mí
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados